Arte y lujo, una estrecha relación

Nuestros alumnos del Programa de Dirección y Gestión Estratégica del Universo del Lujo del IE, se han sumergido en el mundo del arte para descubrir la estrecha relación que mantiene esta disciplina con el universo del lujo.
Comenzamos echando la vista un siglo atrás para encontrarnos con una de las personalidades clave en nuestra historia del arte, José Lázaro Galdiano. Su pasión por el arte y su estatus social reflejan a la perfección la unión de estos dos mundos. Galdiano dedicó gran parte de su vida a trabajar como pasante de arte, una actividad que realizaba con gran éxito y gracias a ello aún hoy tenemos una ventana abierta a aquella época.

Paseando por la que fue entonces su residencia, hoy convertida en museo, nuestros alumnos han podido vivir las sensaciones que aporta la presencia de importantes y valiosas piezas de pintura, escultura y delicados artículos de orfebrería dentro de una imponente residencia que emana lujo y clase por cada estancia.

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ARTE Y LUJO ACTUAL

Tras la visita a la residencia de Lázaro Galdiano, es momento de poner de nuevo el reloj del tiempo en marcha y volver a nuestros días. Y esto es posible gracias a la presencia de grandes nombres y expertos en el universo que nos atañe quienes nos han acompañado en la mesa redonda para ponernos en contexto de lo que está sucediendo hoy en día en relación con el mundo del arte y el lujo.

Enrique Loewe, uno de nuestros ponentes, quien ha estado al frente de la prestigiosa firma que lleva su apellido, puede decir gracias a su larga y exitosa experiencia que la relación entre arte y lujo es estrecha.

El lujo no existiría sin las referencias al arte. E. Loewe

Loewe ha comentado que la moda puede ser efímera pero el arte no lo es y eso es lo que pretenden conseguir los productos de lujo, la perdurabilidad y la lucha contra el tiempo. Actualmente se está haciendo una llamada a hacer mejor las cosas, al buen gusto, a la sensibilidad. En este momento lanzó una nota a nuestros alumnos invitándoles a pensar en cómo ser consecuente, creativo y productivo pues cree que hay que hacer del lujo una recreación que aterrice en la realidad.

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Por su parte, Alberto Bartolomé nos ha abierto las puertas de su gran visión del mundo del arte gracias a su directa relación con esta disciplina, como presidente del comité de expertos de Feriarte, y lo ha hecho repasando las tendencias que ha reflejado el lujo a lo largo del tiempo.

El lujo ha estado unido al arte porque disfrutar del arte ha sido un lujo. A. Bartolomé

Bartolomé, recordando tiempos pasados, habla en letras mayúsculas del Califato de Córdoba, etapa que dejó en nuestro país una eclosión de lujo que podemos percibir si recordamos la construcción de la gran ciudad de Medina Azahara. Este hito dejó una manifestación de lujo tanto en los trajes, la decoración como en las nuevas formas de vida y en la educación. Y es que Bartolomé asegura que la base del lujo se encuentra en la educación.

Para acercarse a la historia, Juan Luna, conservador del museo del prado, nos aconseja hacerlo con respeto y cultura. Luna habla de las élites del consumo, del arte de las minorías y de cómo, en ocasiones, unos cuantos objetos valiosos llegan a convertirse en grandes colecciones de arte universal.
Ejemplo de ello podemos encontrarlo en la ciudad de San Petersburgo, creada con el fin de alejarse del tumulto de las grandes ciudades y que pronto se convirtió en un gran imperio con la llegada de arquitectos y artistas que llenaron de lujo y riqueza aquello que comenzó como un asentamiento rodeado de barro y marisma.

La intervención de Miguel Ángel Recio, director general de Bellas Artes, nos ha ayudado a entender mejor cómo el lujo ha llegado a ser más accesible y por qué se ha producido esta democratización. La razón no es otra que, al igual que comentaba Bartolomé, una mayor cultura y nivel educativo.
La educación nos permite valorar todo el lujo artístico con el que convivimos, nuestra cultura y nuestro patrimonio. Hoy el lujo no es tan exuberante como en épocas pasadas y los creadores buscan y encuentran gran inspiración en el patrimonio español, en ocasiones desconocido, para sus negocios. Por ello es necesaria la conservación de nuestro patrimonio pero se plantea la pregunta sobre si esta preservación para generaciones futuras puede impedir a las actuales disfrutar de ello.

Una vez más hemos encontrado grandes referencias de lujo en el mundo del arte a lo largo de la historia. Podemos confirmar que la relación entre estos dos conceptos es más que estrecha, podemos decir que arte y lujo se complementan y que incluso una implica la otra.

Sería bueno que el lujo fuera útil para la vida. E. Loewe

 

Claves para garantizar el futuro del sector del lujo

Las grandes firmas del lujo destinan entre un 15 y un 20% de su cifra de negocios al desarrollo de acciones de comunicación para reforzar el atractivo y notoriedad de la marca.

El mundo del lujo ha experimentado una revolución de la oferta y la demanda en el siglo XX, lo que ha llevado a las marcas a diversificar sus modelos de negocio, según Gilles Lipovetsky, filósofo y sociólogo francés, autor de La era del vacío.

El escritor y filósofo francés, Gilles Lipovetsky nos ha acompañado en la apertura de la X edición del Programa de Dirección y Gestión Estratégica del Universo del lujo que imparte el IE, donde nos ha descubierto que los factores más influyentes en la industria del lujo en las últimas décadas son la gran revolución en la oferta y la demanda. Este universo cambiante es lo que ha llevado a las grandes firmas del sector a adaptarse a los nuevos modelos de consumo.

Lipovetsky en el Programa de Dirección y Gestión Estratégica del Universo del lujo

Lipovetsky ha explicado cómo, a lo largo del tiempo se ha producido un punto clave de inflexión en la industria del lujo pasando de ser el cliente quien da los detalles, para que el artesano pueda crear el producto, a ser el creador quien pone su criterio y gustos presentado al público su propia obra.
Este cambio para pasar al lujo moderno, tal y como lo conocemos hoy, se produce en 1858 momento coincidente con el nacimiento de la marca. Así lo demostró el diseñador Charles Frédéric Worth cuando firmó una de sus creaciones en su salón de París.

Este nuevo modelo está caracterizado por la fabricación de prendas que cambian regularmente, la aparición de la comunicación relacionada con la marca y, sobre todo, con el devenir de los creadores en auténticas estrellas.
Gilles Lipovetsky nos muestra una visión de esta etapa actual, a la que llama “hipermodernidad” del lujo, donde todo se radicaliza y se suceden bruscos cambios en los modelos de consumo y distribución de las marcas tradicionales del sector.

LA REVOLUCIÓN DE LA OFERTA EN EL SECTOR LUJO

Con el paso del tiempo se producen ciertos cambios que, muchas veces, repercuten en la manera tradicional de hacer las cosas. Los cambios en la sociedad, la economía, la cultura, etc. han dado lugar en la industria del lujo a llevar a cabo una forma diferente de presentar los productos al público.
Si echamos la vista a las últimas décadas podemos descubrir una democratización de los productos en las marcas más conocidas, sobre todo en cosmética y perfumes, así como en grandes firmas como Armani, Marc Jacobs, Sonia Rykiel o Vivienne Westwood. Esta democratización permite que se amplíe el alcance del público al universo del lujo y así nos lo demuestra la cadena H&M quien cada año lanza una colección que lleva grandes nombres de la moda internacional.

Sin embargo, al mismo tiempo que surge esta democratización aparece el “hiperlujo”, un peldaño más cargado de exclusividad y todas las características naturales de este universo, con el fin de mantener la posibilidad de continuar ofreciendo esa exclusividad en los productos de lujo sólo a unos pocos.

Pero el cambio en la manera de ofrecer lujo y su apertura a un sector más amplio de la sociedad no viene sólo. En los últimos años, el marketing y la comunicación han cobrado gran importancia dentro del sector lujo, dejando a un lado la reticencia que existía por utilizar sus ventajas. En estos momentos podemos ver presentaciones de las grandes colecciones en desfiles multitudinarios o el uso del celebrity marketing aumentando la partida de las firmas entre un 15% y 20% del presupuesto a este tipo de acciones de marketing y comunicación.

Lipovetsky destapa además un cambio en el modelo de distribución por el que grandes del sector se han convertido en marcas globales gracias a, por ejemplo, la apertura de boutiques en todos los puntos del mundo. Unido a esto se crea una nueva relación entre la moda y el arte consiguiendo una extraordinaria estrategia aportando a la marca una imagen de creatividad asignándole un sentido eterno y perdurable en el tiempo.

LOS CLIENTES TAMBIÉN CAMBIAN

Nuestro comportamiento como compradores también ha sufrido ciertos cambios, quizá unidos a la aparición de un nuevo estilo social. En la actualidad, ya no se consume el lujo para mantener y demostrar un estatus, nuestras motivaciones son individualistas dejando a un lado el sentimiento de cultura de clase.
Estos nuevos comportamientos de consumo podemos identificarlos sobre todo en los jóvenes, donde la unión de marcas de gran distribución y grandes firmas de lujo forman parte de sus outfits.

Hemos comprobado que el sector del lujo, a pesar de conservar raíces como exclusividad y creatividad se ha adaptado a los cambios que se han producido en la vida, la sociedad, la economía, la cultura, etc. con el fin de seguir estando presentes y asegurarse una continuidad y presencia.
Si queremos prever el futuro del sector lujo, podemos seguir las claves que nos regala Lipovetsky, creando un universo ligado a la marca que transmita leyenda, placer, experiencia y que escape de lo obsoleto.

Sólo garantizando la calidad, creatividad y exclusividad del producto estará asegurada su superviviencia en un mercado globalizado.

 

Coco Chanel, liderazgo femenino

Hemos querido rendir nuestro pequeño homenaje a Coco Chanel, por su liderazgo femenino que puso las primeras piedras de un imperio que hoy sigue imparable.

Quizá son sus raíces modestas, no humildes, propias de una familia que se dedicaba a la venta ambulante las que le condicionaron durante toda su trayectoria. Cuando su madre murió, Gabrielle, que era su verdadero nombre, sólo tenía 6 años y pasó la mayor parte de su tiempo en un internado. Cuando salió se prometió dos cosas: que nunca dependería de un hombre y que se haría rica. Fue con las monjas donde aprendió a coser y desde donde dio el salto como empleada de una casa de moda donde acabó convirtiéndose en encargada.

Coco Chanel | estrategiasdelujo

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